Guía Geológica P. N. Monfragüe

101 LOS SUELOS Las rañas y sus suelos El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define “raña” como terreno de monte bajo. Es un topónimo común en los Montes de Toledo y Extremadura donde se utiliza para definir una altiplanicie pedregosa, haya o no perdido esa condición anterior. Geológicamente son aluviones antiguos sobre-elevados a gran altura sobre los ríos y sus terrazas. Forman mantos sedimentarios de conglomerados de cantos rodados de cuarcita y unos pocos metros de espesor, que fueron transportados por ríos del pasado, porque la raña se considera un fragmento de paisaje antiguo conservado. Son comunes en los Montes de Toledo y Extremadura, donde tienen esa denominación, pero existen en todas las regiones del Macizo Ibérico. Las hay en Sierra Morena, en torno al Sistema Central (como en Riaza, en Ojos Albos, en Somosierra y en la depresión de Ciudad Rodrigo), en plataformas colgadas de su periferia o rellenando sus valles internos. Las características o puntos de referencia fundamentales que definen las rañas son: •morfológico: en posición geográfica culminante; •estratigráfico: posterior al relleno de las cuencas de sedimentación de edad cenozoica y previa a la formación de las terrazas de los ríos; •edáfico: afectada por suelos muy desarrollados/evolucionados y por intensas meteorizaciones. Los procesos de alteración de la Raña según R. Espejo (1986). Los suelos de las rañas han suscitado un gran interés científico. La raña se encuentra muy meteorizada, pues se ha producido una destrucción química que afecta a la parte superior del sedimento original con importantes modificaciones: se transforman en arcilla los cantos de pizarra, se desagregan los de cuarcita y arenisca (pues se arenizan y reducen su tamaño), se modifican los minerales de las arcillas y se segregan y movilizan el hierro, la sílice y otros elementos químicos en condiciones acuosas. Esa destrucción y movilización de sustancias químicas da lugar a desapariciones de parte del material, cementaciones y cambios de color progresivos hacia la superficie del terreno. Los suelos pertenecen al orden de los Ultisoles, con unas características mineralógicas muy próximas a las de los Oxisoles y profundidades cercanas a los seis metros.

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