Guía Geológica P. N. Monfragüe

030 diferencias verticales en composición, estructura, color etc. Por esta razón se generan unas capas llamadas horizontes del suelo, cada una con unas características propias, que se pueden agrupar de forma simplificada en tres: A, B y C. El horizonte A, de colores generalmente oscuros, incluye un nivel superficial y delgado de materia orgánica parcialmente alterada: restos de hojas y restos orgánicos de animales donde la vida microscópica es muy abundante (bacterias, hongos, algas, insectos). A veces la parte más superficial de este nivel se denomina horizonte O. Por debajo de este nivel la materia orgánica ya está bastante degradada y descompuesta formando humus. Más hacia abajo en el perfil del suelo, el humus se mezcla con la materia mineral. El horizonte B está formado por dos niveles principales: una capa superior, subyacente al horizonte A (a veces se incluye dentro del horizonte A) de colores claros, con escasa Generación y evolución de un suelo a partir de una roca o regolito inicial. La alteración tanto química como física va degradando la parte más superficial de la roca, la que está en contacto con la atmósfera y el agua. A partir de este material disgregado y alterado (horizonte C) la materia orgánica y la actividad de microorganismos va alterando aun más este regolito y así se facilita la generación de una cobertera vegetal que comienza a formar los horizontes o niveles más superiores (”A" y "O"). Posteriormente los procesos de disolución, lavado, precipitación de diversos componentes mineralógicos y químicos irán generando y desarrollando la parte inferior del horizonte A y el horizonte B. Esquema simplificado del perfil de un suelo con sus horizontes más representativos: El horizonte o capa más superficial (O) está formado por acumulaciones de materia orgánica procedente de restos de plantas y animales y microorganismos. Por debajo de este nivel toda esta materia orgánica está ya más transformada formando humus. Las raíces de las plantas llegan a penetrar como máximo hasta la base del horizonte B pero no suelen atravesar el nivel C. En la fotografía adjunta se puede observar un suelo desarrollado sobre un sustrato pizarroso (horizonte C) que quedó fosilizado al depositarse encima derrubios de ladera/coluviones. En el suelo "fósil" aún es posible reconocer las huellas dejadas por las raices que dejaron un rastro de coloración más blanca en comparación con el resto de los materiales (flechas). Estos posibles restos de raíces constituyen franjas perpendiculares al depósito (al propio suelo y a los derrubios) lo que también es un criterio para su interpretación. Por comparación con el esquema idealizado del suelo y dada la ausencia de materia orgánica identificable, podemos plantear que el nivel donde aparecen estos restos de raíces es un horizonte B.

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