Guía Geológica P. N. Monfragüe

¿QUÉ ES UN FÓSIL? El concepto de fósil alude a cualquier evidencia de la existencia de seres vivos en el pasado que, de una u otra forma, ha llegado a nuestros días, lo que permite obtener información sobre su anatomía, sobre su relación con el medio y con otros organismos, sobre el tipo de ambiente en el que vivieron, y que constituyen valiosas herramientas a la hora de datar las rocas en las que se encuentran, de realizar reconstrucciones de los ecosistemas a los que pertenecieron y de inferir cómo se distribuyeron los océanos y los continentes a lo largo de los distintos periodos geológicos. Existen varias formas de clasificar los fósiles; la más sencilla tiene en cuenta la naturaleza de la entidad de origen biológico que acabó fosilizando: -Fósiles corporales o somatofósiles: engloba a los fósiles derivados del cuerpo del organismo productor o de alguna de sus partes. Pueden corresponder al cadáver de un ser vivo, pero debe tenerse en cuenta que numerosos organismos se desprenden de algunas de sus partes a lo largo de su ciclo vital, y que estas también pueden llegar a fosilizar, por lo que la muerte no es un requisito necesario para la formación de un fósil. Es el caso de las exuvias de los artrópodos abandonadas tras la muda, de las hojas de numerosas plantas, de los dientes de los tiburones, y de un largo etcétera: -Icnofósiles: estos fósiles no se tratan de restos corporales de un organismo, sino que son señales de su actividad vital. Son muy valiosos porque aportan datos sobre la fisiología de los seres vivos (a través de los fósiles de sus excrementos, secreciones mucosas, etc), sobre su interacción con otros organismos (marcas de depredación) o sobre su relación con el sustrato (excavación de galerías y madrigueras, huellas, marcas de reptación, pistas de ramoneo, etc). -Microfósiles: se trata de un amplísimo grupo de fósiles de tamaño microscópico, que en muchos casos derivan de organismos unicelulares, aunque existen excepciones a este extremo. Estos fósiles requieren técnicas de laboratorio para su extracción, observación y análisis que a veces son muy complejas y costosas. Sin embargo, su hallazgo aporta datos muy relevantes sobre el origen y la edad de las rocas que los contienen. Existen muchos procesos que posibilitan que una entidad de origen biológico llegue a fosilizar, obviamente condicionados por la naturaleza de dicha entidad, de los sedimentos en los que resulta enterrada y de todos los procesos que, a partir del enterramiento, puedan afectar a las rocas. En general, los órganos y estructuras que originalmente están mineralizadas (conchas, caparazones, dientes, huesos, etc) suelen tener más probabilidades de fosilizar, mientras que las partes blandas raramente pasan a formar parte del registro fósil. 062 El registro fósil del Parque Nacional de Monfragüe Proceso de formación de un fósil. 1- Un organismo (en la imagen un cefalópodo) vive en un ambiente que actúa como una cuenca de sedimentación (en este caso, un fondo marino). 2- El cadáver del organismo, alguna de sus partes, o alguna manifestación de su actividad vital acaba siendo enterrada por los sedimentos; si las condiciones son las adecuadas, persistirá en el tiempo. 3- Tras la consolidación de los sedimentos y la formación de la roca, la entidad biológica se conserva en forma de fósil.

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