aspecto bilobulado. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que en la mayoría de los casos, Cruziana se trata de un molde con el relieve invertido del icnofósil original, el cual, en lugar de mostrar dos lóbulos paralelos, consta de dos surcos. Dentro de cada uno de ellos se identifican, de forma característica, las marcas individuales de los distintos apéndices locomotores de los trilobites, que configuran un patrón en forma de “V”, cuyo vértice señala en el sentido opuesto al de la marcha del animal. Todos estos icnofósiles están estrechamente relacionados con un ambiente litoral somero, muy cercano a la línea de costa o incluso situado en la zona intermareal, donde se depositaban los sedimentos arenosos transportados por los ríos desde lugares bastante remotos, hecho favorecido por la elevada tasa de erosión que afectaba a los continentes en el Paleozoico inferior, ya que aun no habían sido colonizados por vegetación. Por otra parte, las formaciones sedimentarias integradas por materiales pizarrosos, lutíticos y con intercalaciones carbonáticas son mucho más favorables para la conservación de fósiles corporales. Esta circunstancia obedece a dos factores: por una parte, se trata de materiales de grano muy fino, por lo que resultan idóneos para reproducir la morfología de los organismos. Por otra parte, se depositaron en un ambiente profundo y poco oxigenado en el que imperaban condiciones reductoras; esto redujo sensiblemente la acción de las bacterias, por lo que los restos orgánicos se descomponían lentamente, perdurando entre los sedimentos hasta que estos resultaban consolidados. Por ello, en el Parque Nacional de Monfragüe, la mayoría de los fósiles corporales aparecen en dichas unidades pizarrosas. Es el caso de los materiales pizarrosos y carbonáticos del Grupo Ibor, del Precámbrico superior (Neoproterozoico), en los que abundan niveles ricos en algas unicelulares que se agrupan constituyendo filamentos alargados (vendotaenidos). Es de destacar la abundante presencia de comunidades microbianas bentónicas cuya actividad metabólica fija el carbonato generando depósitos carbonáticos, que pueden ser masivos o laminados. Las estructuras que presentan esta organización laminada, cuya morfología externa puede ser desde planar a dómica, se denominan estromatolitos. Este tipo de roca es muy importante, ya que conserva evidencias de vida fósil muy antiguas y son muy frecuentes en los niveles más carbonáticos del Grupo Ibor. Pero, sin duda, el hallazgo más destacado realizado en estos materiales es el de Cloudina, un animal muy arcaico de afinidades filogenéticas inciertas. Para algunos autores podría tratarse de un cnidario sumamente primitivo, mientras que para otros se asemeja a un anélido tubícola similar a los pogonóforos, que en la actualidad viven a gran profundidad. En cualquier caso, se trata de uno de los fósiles más antiguos hallados en la Península Ibérica y el primer metazoo o animal pluricelular capaz de segregar un esqueleto calcáreo que se conozca hasta el momento. 066 En los materiales pizarrosos de la Formación Pizarras de Río, del Ordovícico Medio, se han hallado trilobites como Neseuretus (Neseuretus) cf. tristani. Barra de escala = 1 cm.
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