068 ecosistemas de los fondos oceánicos y modificando la composición faunística de los mismos. Este hecho se hace patente en las rocas del Silúrico inferior de todo el Macizo Ibérico, en las que se aprecia una menor diversidad y abundancia de organismos bentónicos de medios someros que en otras rocas más antiguas y que, por otra parte, tardarían gran parte del periodo en recuperarse hasta niveles similares a los del Ordovícico Medio. Sin embargo, algunos organismos planctónicos sí se muestran muy bien representados en las rocas del periodo Silúrico, especialmente en las rocas lutíticas depositadas en medios profundos y reductores que favorecen su conservación. Es el caso de los graptolitos, un grupo de hemicordados que vivió desde el Cámbrico hasta el Devónico, mostrando su máxima expansión y diversificación en los periodos Ordovícico y Silúrico. Se tratan de organismos coloniales dotados de un esqueleto de naturaleza proteica. Aunque existieron representantes del grupo con hábitos bentónicos, la mayoría eran planctónicos. Este hecho, sumado a la capacidad que mostraban algunas especies para experimentar enormes explosiones demográficas cuando las condiciones ambientales eran favorables, propiciaba que, en muy poco tiempo, una especie concreta se expandiese por el medio marino, distribuyéndose a lo largo y ancho de un ámbito geográfico muy extenso. Por ello, resulta frecuente que rocas del Ordovícico o del Silúrico, depositadas en un mismo momento pero en lugares muy distantes, contengan fósiles de los mismos graptolitos, lo que permite efectuar dataciones muy precisas y correlacionar rocas que, en la actualidad, se ubican en posiciones muy alejadas. Siguiendo este criterio, y basándose en el hallazgo de tres especies de graptolitos en las Pizarras de Río (Monograptus halli, Parapetalolithus hispanicus y Metaclimacograptus sp.), ha sido posible asignarle a estas rocas una edad Llandovery (Silúrico inferior). Se trata de un grupo de organismos que alcanzó una gran diversidad y abundancia a lo largo del Paleozoico, especialmente durante el Ordovícico y el Silúrico, pero que en la actualidad se encuentran extintos. Su nombre deriva de los términos griegos graptós (escrito) y lithos (piedra), ya que sus fósiles suelen aparecer como trazos sobre las rocas, bien en forma de moldes mineralizados, o bien como películas de naturaleza carbonosa. Los graptolitos fueron organismos coloniales que desarrollaron un esqueleto proteico (rabdosoma). Este podía tener una o varias ramas (estipes), dependiendo del hábito de vida de la especie. Uno de los bordes de cada estipe presentaba una fila de tubos (tecas) que se abrían en el mismo sentido, estando cada una de ellas habitada por un organismo colonial. Bajo condiciones ambientales favorables, algunas especies de graptolitos planctónicos podían sufrir explosiones demográficas en muy poco tiempo, expandiéndose rápidamente a lo largo de los océanos; por ello, distintas rocas de una misma edad pero separadas por grandes distancias pueden ser correlacionadas gracias a su contenido en graptolitos. Los graptolitos Varios fósiles de braquiópodos del Ordovícico Medio. Estos invertebrados marinos, mucho más abundantes y diversos en el Paleozoico que en la actualidad, están dotados de dos valvas; sin embargo, y a pesar de su similitud, no deben confundirse con los moluscos bivalvos. Barra de escala = 1 cm. Monograptus sp. y Metaclimacograptus sp., dos graptolitos del Silúrico inferior.
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