070 situación geotectónica general en la Península cambia, se modifica sustancialmente el relieve del Macizo Ibérico, quedando interrumpida la continuidad en la elaboración de los aplanamientos antiguos con la aparición de montañas importantes. Por eso, en el Macizo Hespérico o Ibérico, las superficies antiguas están mal conservadas debido a las modificaciones tectónicas de la orogenia Alpina. Pero en cualquier caso, las superficies de erosión son también el rasgo destacado de la morfología del Macizo Ibérico. En la preocupación por identificar la herencia pretérita, surge el concepto de penillanura fundamental de la Meseta, que intenta definir sin éxito un único y gran aplanamiento principal. Ese empeño imposible, ha dado lugar a que acaben imponiéndose denominaciones regionales de los territorios aplanados, tales como “superficie fundamental de Galicia”, “penillanura Zamorano-Salmantina” o “penillanura Extremeña o Cacereña”. Para muchos, en Extremadura se encuentra la mejor y más extensa penillanura española. Al norte de Cáceres se sitúa en torno a los 400 m, donde pervive con otros aplanamientos bien desarrollados en las cumbres de las sierras, todos ellos vestigios de ciclos erosivos anteriores o restos elevados de la superficie fundamental fallados y elevados. Las formas planas están extraordinariamente bien conservadas pero vigorosamente entalladas por la red fluvial, pues aparece compartimentada en barrancos estrechos y profundos. Se trata de un aplanamiento realizado sin distinción de litologías, tallado por igual sobre unas que sobre otras. De este plano general que define el paisaje sobresalen, unos doscientos metros sobre él, una serie de elevaciones montañosas asociadas a rocas duras. Destacables son el monte-isla de Santa Cruz de la Sierra y las sierras de Cáceres, Trujillo, San Pedro y de Cañaveral o Monfragüe. Todas ellas son fruto de su fuerte resistencia a la erosión. El flanco meridional cuarcítico de la sierra de Cañaveral desde el castillo de Monfragüe. El relieve observado se descompone en dos referencias principales, el nivel de cumbres de la crestería de cuarcita y, dos centenares de metros hundido en él, la superficie que da lugar a la llamada penillanura Cacereña, muy bien señalada por la localidad de Serradilla. La Sierra de Cañaveral, una alineación emergente sobre la penillanura Cacereña.
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