Guía Geológica P. N. Monfragüe

071 La “superficie de erosión” es una forma del terreno llana producto de su erosión continua. Para denominar a este aplanamiento cada vez más perfecto con el transcurso del tiempo, se utiliza también el término de penillanura. Ambos corresponden a las etapas casi últimas de los ciclos de erosión, pues el final teórico de la superficie terrestre es igualarse con la del geoide, de alguna forma señalada por el nivel de los océanos. Se trata de una evolución teórica, difícilmente alcanzable de forma total porque hay muchas incidencias ajenas que suelen interrumpir los ciclos de erosión. Se suelen cumplir imperfecta y parcialmente. Como para alcanzar un estadio de aplanamiento, una cordillera necesita mucho tiempo, sin altibajos geotectónicos que interrumpan su evolución, lo frecuente es que éstas aparezcan sobre macizos rocosos muy antiguos. La erosión es el conjunto de mecanismos que degradan el relieve, y su acción continua tiende a la nivelación del mismo. Después de un periodo muy largo (millones de años sobre rocas de mediana dureza) y si nada estorba esa evolución, el paisaje no presenta casi desniveles. Se trata de una forma del terreno llana producto de su erosión continua. Para denominar a este aplanamiento cada vez más perfecto con el transcurso del tiempo, se utiliza el término de penillanura. Es un conjunto de cauces e interfluvios lejos de la planitud matemática pero casi un plano (peneplane), cuyo testimonio, cuando quede integrado en un escenario futuro, es lo que comúnmente llamamos aplanamiento o superficie de erosión. El horizonte nítido de la penillanura Cacereña que se divisa desde Monfragüe responde a ese concepto. El ciclo de erosión interrumpido e ideal. 1.- Juventud; 2.- Madurez; 3.- Senectud. La horizontalidad de la penillanura Cacereña es perceptible desde el castillo de Monfragüe. Otro término, el de pedillanura (pediplain) se utiliza para denominar a las superficies de erosión sobre ambientes áridos subtropicales. El hecho de que en esos lugares la erosión se debe fundamentalmente a mantos esporádicos de aguas sin encauzar, determina que estas sean planos más definidos que los anteriores. Pero sobre la penillanura, ya de por sí de nivelación imperfecta, es frecuente que destaque alguna colina residual debido a su posición en una zona alejada de las líneas de erosión preferente constituidas EL RELIEVE Las superficies de erosión y los monte-isla o inselbergs

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