P.N. del Teide 2ed.

GUÍA GEOLÓGICA Parque Nacional del Teide GUÍAS GEOLÓGICAS DE PARQUES NACIONALES Instituto Geológico y Minero de España Organismo Autónomo Parques Nacionales S E G U N D A E D I C I Ó N

El Instituto Geológico y Minero de España (IGME) con el apoyo del Organismo Autónomo de Parques Nacionales continúa con esta guía la realización de la colección de Guías Geológicas de Parques Nacionales. El objetivo fundamental de esta serie es poner a disposición de los visitantes y estudiosos de los Parques Nacionales unas guías donde, a través de diferentes itinerarios, se describen con rigor científico y amenidad divulgativa los procesos geológicos observables y las formas geológicas singulares. Cada guía va acompañada de un Mapa Geológico, en el que se representan las unidades geológicas con significado en la evolución y génesis del paisaje. Este mapa va soportado sobre un modelo digital del terreno para lograr una mejor expresión gráfica y un mayor atractivo estético. La Guía Geológica del Parque Nacional del Teide es la primera de esta colección ya que la existencia de volcanes muy bien conservados es el principal atractivo para sus visitantes. En esta guía se puede encontrar una descripción general de los materiales y procesos geológicos y geomorfológicos que afectan al territorio abarcado por el parque, enmarcado en el contexto de una isla volcánica como Tenerife. Se incluye asimismo una serie de capítulos específicos de los itinerarios geológicos más representativos y la descripción de los elementos y procesos geológicos genéricos o singulares que se observan en cada uno de ellos. Por último la guía incluye un apéndice con la bibliografía seleccionada más relevante y un glosario con los términos geológicos empleados en el texto. Roberto RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ

Parque Nacional del Teide Mapa geológico Autor: J. L. Barrera (2013)

Instituto Geológico y Minero de España Organismo Autónomo Parques Nacionales

Instituto Geológico y Minero de España Organismo Autónomo Parques Nacionales PARQUE NACIONAL DEL TEIDE GUÍA GEOLÓGICA Roberto Rodríguez Fernández Editor

COLECCIÓN: Guías Geológicas de Parques Nacionales EDITOR Roberto Rodríguez Fernández AUTORES DE TEXTOS Y MAPAS Jose Luis Barrera Ricardo García Moral Antonio Pineda Roberto Rodríguez Fernández FOTOGRAFÍAS José Luis Barrera Juan Antonio Pérez Giralda Roberto Rodríguez Fernández Félix Bellido Mulas Eduardo Martínez de Pisón Archivo fotográfico del P. N. del Teide (Diego Sánchez) GRAFCAN Parque Nacional de los Volcanes de Hawái Guía de minerales y rocas (Ed. Grijalbo, Barcelona,1980) COMPOSICIÓN CARTOGRÁFICA E ILUSTRACIONES Raúl Mohedas Albert Martínez Rius ASESORAMIENTO CIENTÍFICO Eumenio Ancochea y Félix Bellido Mulas CORRECCIÓN DE ESTILO Maria Luisa Elorriaga DISEÑO Y MAQUETACIÓN Maite Rabanal No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya se electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del Copyright. Reservados todos los derechos, incluido el derecho de venta, alquiler, préstamo o cualquier otra forma de cesión del uso del ejemplar. © Instituto Geológico y Minero de España: IGME © Organismo Autónomo Parques Nacionales Segunda edición EDITA ORGANISMO AUTÓNOMO PARQUES NACIONALES Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente INSTITUTO GEOLÓGICO Y MINERO DE ESPAÑA Ministerio de Economía y Competitividad Catálogo de Publicaciones de la Administración General del Estado en: http://publicacionesoficiales.boe.es NIPO (OAPN): 293-16-034-0 NIPO (IGME): 728-16-027-6 ISBN: 978-84-8014-893-1 Depósito Legal: M-34577-2016 Printed in Spain - Impreso en España

Los autores de esta guía quieren expresar su agradecimiento al personal del Parque Nacional del Teide, en especial a su director Manuel Durbán, por el apoyo logístico suministrado durante los trabajos de campo y por la cesión de fotografías. También expresan su agradecimiento a Matilde Arnay de la Rosa, por su aportación de documentación inédita, y a GRAFCAN por el permiso para reproducir las ortofotos y el Modelo Digital del Terreno. AGRADECIMIENTOS Parque Nacional del Teide: Guía Geológica / Roberto Rodríguez Fernández, Editor.- Madrid: Instituto Geológico y Minero de España; Organismo Autónomo Parques Nacionales, 2016. 204 pp; 247 ils.; 12 x 22,5 cm.- (Guías Geológicas de Parques Nacionales; 1) ISBN: 978-84-8014-893-1 1. Parque Nacional. 2. Guía Geológica. 3. Libro guía. 4. Itinerarios geológicos 5. Volcán Teide. 6. Tenerife. Instituto Geológico y Minero de España, II. Organismo Autónomo Parques Nacionales. III. Rodríguez Fernández, R.,Editor.

El roque Cinchado en los Roques de García. Al fondo, vista de El Teide.

5 CONTENIDOS Prólogo •• Presentación •• Introducción •• PARTE I Volcanes. Del mito a la ciencia El archipiélago canario. Siete islas surgidas del fondo oceánico Así se formó Tenerife. De tres islas iniciales a una sola •• PARTE II El Parque Nacional del Teide. Lo nunca visto en vulcanología Los grandes volcanes. La geología del Parque Relieves volcánicos. Los protagonistas del paisaje •• PARTE III Itinerarios •• PARTE IV Glosario de términos geológicos y vulcanológicos Bibliografía Índice toponímico Índice general

7 Los aspectos geológicos del territorio, no son solo de interés para los expertos en la materia, como geólogos, ingenieros y otros especialistas que necesitan su conocimiento para ser considerados y aplicados en diversos sectores, incluyendo los económicos. Podemos decir, sin exagerar, que en la geología y en la geomorfología están muchas de las claves que han condicionado la biodiversidad, la vida del hombre y su desarrollo. Y hoy, tanto la sociedad como las instituciones reconocemos el patrimonio geológico como un valor primordial de los espacios naturales. Los parques nacionales españoles ya consideraron este patrimonio natural desde las primeras declaraciones de protección de estos espacios, donde se reconocía su majestuosidad y esplendor, en los que su historia geológica marcaba la excepcionalidad de sus paisajes y su mayor naturalidad. Sin embargo, la difusión y el tratamiento de este patrimonio geológico estuvo relegado a favor de otros elementos del paisaje más visibles, cambiantes y comprensibles para la sociedad. Los componentes vivos de los espacios naturales –lo que se acuñó posteriormente bajo el término de biodiversidad– acapararon, preferentemente, la atención de los profesionales de la conservación del medio natural, de los conservacionistas, los políticos y la sociedad en general, hasta final del siglo pasado. El cambio de siglo ha sido testigo de un mayor interés sobre aspectos poco considerados hasta entonces en los parques nacionales, y el patrimonio geológico de la Red ha recibido un importante impulso en los últimos años a través del trabajo conjunto del Instituto Geológico y Minero de España y el Organismo Autónomo Parques Nacionales. La línea de trabajo establecida entre ambos organismos ha permitido la divulgación y el seguimiento de aspectos geológicos en la Red de Parques Nacionales que está contribuyendo a un mayor conocimiento de este recurso en cada parque y a acercarlo a los gestores, a los visitantes y a la sociedad en su conjunto. Esta colaboración entre el IGME y el OAPN se ha concretado y reforzado en el Protocolo que firmaron en 2013 ambos organismos que permite avanzar en la realización de estudios e investigaciones en el campo de la geología en los parques nacionales, así como continuar con la elaboración de publicaciones de calidad que permitan a los interesados no expertos tener un mejor conocimiento y comprensión de los procesos geológicos que están detrás del paisaje de los parques y su entorno. Fruto de esta colaboración es esta segunda edición de la Guía Geológica del PARQUE NACIONAL DEL TEIDE de la que fue la primera publicación, ya agotada, de la serie Guías Geológicas de Parques Nacionales. Gracias a ella, los visitantes e interesados en el parque y en la isla de Tenerife dispondrán de una nueva guía completamente actualizada con itinerarios que recorren puntos de interés, donde se describen de forma comprensible procesos geológicos observables y formas geológicas singulares que sustentan los imponentes relieves volcánicos de esta isla. Instituto Geológico y Minero de España Organismo Autónomo Parques Nacionales PRÓLOGO

8 PRESENTACIÓN E n los últimas décadas se ha producido un incremento de la demanda del sector de turismo activo y del público en general, de guías y otros productos divulgativos que sirvan para un mejor conocimiento y explicación del paisaje natural; esta demanda ha propiciado la aparición de numerosas guías, que tratan con mayor o menor profusión aspectos geográficos, botánicos, zoológicos, ecológicos o etnográficos de los espacios naturales más significativos del territorio español. Apesar de ello existía una notable ausencia de guías que tratasen los aspectos geológicos del paisaje, lo que es especialmente notorio en aquellos espacios naturales, como el del Parque Nacional del Teide, en que la existencia de volcanes forma el principal atractivo para sus visitantes. En este contexto el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), y al Organismo Autónomo Parques Nacionales, iniciaron en el año 2002 la realización de una serie de Guías Geológicas de Parques Nacionales. Asimismo se enmarca en el contexto de las leyes 5/2007 de la Red de Parques Nacionales y 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. En ellas, por primera vez en España, el patrimonio geológico y la geodiversidad son considerados explícitamente como parte del patrimonio natural y la diversidad natural. El objetivo fundamental de esta serie es dar a conocer el rico patrimonio geológico de la Red de Parques Nacionales, aprovechando el foco de atracción que representan estos espacios naturales protegidos para una gran cantidad de público, pues cada año visitan estos 15 espacios naturales protegidos algo más de 10 millones de personas. El objetivo específico es que los visitantes y usuarios no profesionales, tengan un mejor conocimiento de los procesos geológicos que conforman el paisaje natural, de cada parque nacional. Cada guía está concebida como un manual de campo para la visita autoguiada del parque, de forma que los visitantes disponen de un documento en formato de guía turística, donde los lugares de interés geológico, los procesos geológicos observables y las formas geológicas singulares son descritos con rigor científico y amenidad divulgativa a lo largo de los itinerarios seleccionados. Actualmente la serie Guías Geológicas de Parques Nacionales está conformada por 10 guías ya editadas, correspondientes a los parques nacionales del Teide,

9 Picos de Europa (1ª y 2ª edición), Aigüestortes (con una edición en castellano y otra en catalán), Timanfaya, Caldera de Taburiente, Ordesa y Monte Perdido (con una edición en castellano y otra en francés), Islas Atlánticas de Galicia y Garajonay e isla de la Gomera. A esta 2ª edición revisada de la guía geológica del Parque Nacional del Teide seguirá la primera edición de esta misma guía en inglés. A lo largo de los años 2015, 2016 y 2017, está previsto editar las guías geológicas correspondientes a los parques nacionales de Cabañeros, Monfragüe, Sierra Nevada, Archipiélago de Cabrera, Guadarrama, las Tablas de Daimiel y Doñana, con lo que se completará la edición de la serie. Con esta iniciativa se pretende convertir a simples turistas amantes de la naturaleza en ¨geoturistas¨, de forma que después de la visita a cada parque valoren y entiendan la importancia de los procesos geológicos en la vida cotidiana y aprendan a observar al Planeta Tierra como un planeta vivo y en constante cambio. La Guía Geológica del Parque Nacional del Teide, que ahora se reedita completamente revisada, actualizada y con nueva infografía de alta calidad, fue la primera de esta serie y contiene una descripción general de los materiales y procesos geológicos y geomorfológicos que afectan al territorio abarcado por el parque nacional, enmarcados en el contexto de una isla volcánica como Tenerife. Se incluye asimismo una serie de capítulos específicos de los itinerarios geológicos más representativos y la descripción de los elementos y procesos geológicos genéricos o singulares que se observan en cada uno de ellos. La guía va acompañada de un Mapa Geológico, en el que se representan lasunidades geológicas con significado en la evolución y génesis del paisaje y un Mapa Geomorfológico que contempla los principales elementos del relieve, clasificados forma genética, y los procesos activos más importantes que afectan al territorio delimitado por el mapa. Se incluye asimismo un apéndice con la bibliografía seleccionada más relevante y con aquellas direcciones de interés para obtener más información o para facilitar la estancia de los potenciales visitantes y un glosario de los términos geológicos empleados en el texto. Roberto Rodríguez Fernández

11 Hasta hace tan sólo un siglo y medio, la historia natural del archipiélago canario estuvo muy unida a los mitos y leyendas transmitidos por los relatos grecorromanos. Las características geográficas, origen y naturaleza de sus habitantes, entre otras peculiaridades, han sido siempre objeto de especulación, admiración y, en ocasiones, incredulidad. Las descripciones tan asombrosas sobre las bondades de sus tierras y la magnificencia de sus condiciones ambientales convirtieron a las islas en un lugar casi mágico y misterioso para la civilización occidental. Se las llamó las Islas Afortunadas. Mitos e historias increíbles, como el del paraíso, Jardín de las Hespérides, la isla de San Borondón, la misteriosa Atlántida o el lugar donde se encuentra la montaña más alta del mundo, contribuyeron a mantener vivo el deseo de conocer y estudiar tan extraordinaria región de la tierra. Durante los siglos XV y XVI, la expansión europea hacia América y África hizo del archipiélago canario una escala indispensable para el aprovisionamiento de los navíos antes de emprender tan largos y duros viajes oceánicos. Marinos, comerciantes, naturalistas, viajeros y aventureros han sido algunos de los grupos sociales que contribuyeron al avance del conocimiento científico de las islas y su propagación en la sociedad europea. Ellos fueron los que relataron y difundieron en sus gobiernos, academias o sociedades científicas lo que allí vieron, estudiaron o muestrearon. Canarias siempre fue, y sigue siendo, la meta de muchos vulcanólogos, botánicos y zoólogos. INTRODUCCIÓN

PARTE I VOLCANES

14 PLATÓN Y LA LEYENDA DE LA ATLÁNTIDA En la antigüedad, la Atlántida era el gran continente sumergido del cual habló Platón en su diálogo “Timeo y Critias”, y que tanto ha fascinado a muchos. Estaba basado en historias contadas por su antecesor Solón, quien a su vez las había escuchado de boca de sacerdotes egipcios. La Atlántida era una gran isla situada al otro lado de las Columnas de Hércules (el estrecho de Gibraltar) y estaba habitada por los atlantes, los descendientes de Atlas, su primer rey. La Atlántida estaba llena de riquezas y su pueblo era el más adelantado del mundo. Cuentan las leyendas antiguas que entre los siglos XII y I a.C., era imposible alejarse de la costa europea más allá de las Columnas de Hércules debido a que aún se encontraban flotando enormes masas de lodo procedentes del cataclismo que hundió a la Atlántida. Otras leyendas atribuían a Zeus la catástrofe. El dios castigó a sus habitantes y destruyó la gran isla provocando grandes erupciones volcánicas y maremotos. Según la tradición, restos de la Atlántida dieron origen a las islas del archipiélago macaronésico: Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde, que serían las cumbres de las altas VOLCANES DEL MITO A LA CIENCIA Terremotos y volcanes son algunos de los fenómenos naturales más visibles de la dinámica de las placas tectónicas para formar la superficie de la Tierra. El nacimiento de los volcanes y su actividad es un fenómeno que contribuye a la transformación del relieve terrestre. Es, sin duda, el proceso que origina mayores modificaciones en menor tiempo. Sucede en forma tan rápida que actualmente es uno de los procesos geológicos mejor conocidos por el hombre. En casi todos los pueblos antiguos y en las prime- ras civilizaciones, los volcanes se han relacionado con moradas de dioses o seres sobrenaturales que, de una u otra forma, influían en la vida de los humanos. El hombre siempre ha con- vivido con los volcanes, sufriendo o beneficiándose de su actividad. Los reverenció, temió y, posteriormente, los estudió. Se asentó sobre sus terrenos para aprovecharse de la bondad de sus suelos aún a sabiendas del riesgo que corría. Hoy, ya no sólo se asienta cerca de ellos para beneficiarse de sus cualidades, sino porque, simplemente, son hermosos.

15 montañas del continente perdido. Durante siglos, incluso después de la conquista española, se creyó que las islas Canarias habían formado parte de la Atlántida. Aristóteles, discípulo de Platón, opinaba que la historia de la Atlántida era una ficción inventada por su maestro. Otros escritores clásicos como Estrabón, Plinio el Viejo o Plutarco no estaban seguros, pero tampoco se atrevieron a negar el relato. Numerosos buscadores de la Atlántida creen plenamente en la afirmación de Platón de que la misma se halla más allá del estrecho de Gibraltar. Otros piensan que la descripción de la Atlántida encuentra un eco en la civilización minoica que floreció en la isla griega de Tera, hasta que ésta fue totalmente destruida por una fuerte erupción volcánica alrededor de 1500 a.C. En 1665, el jesuita A. Kirchner afirmó que el continente perdido habría estado en el océano Atlántico, entre España y América, dato compartido por los que todavía creen en ella. Una respuesta a tanta leyenda la dan los vulcanólogos, que indican que, en una gran erupción, los fragmentos porosos volcánicos son lanzados a gran altura constituyendo la piedra pómez, una piedra tan liviana que flota sobre el agua hasta que, poco a poco, se impregna y se hunde. DIMENSIONES DEL FENÓMENO VOLCÁNICO Los volcanes generan una gran cantidad de fenómenos que pueden alterar la superficie y la atmósfera de la Tierra y ser peligrosos para el hombre. Pequeñas erupciones pueden afectar sólo a un entorno de centenares de metros, mientras que las grandes erupciones afectan a superficies kilométricas, poniendo en peligro los bienes y vidas de las personas. Todo el entorno de la erupción sufre dramáticamente sus consecuencias. En general, infraestructuras, viviendas, cosechas y seres humanos son los elementos principales que soportan sus devastadoras consecuencias. La atmósfera queda contaminada por los gases emitidos que pueden provocar un cambio climático local o regional. Las infraestructuras resultan afectadas, lo que hace más difícil la posible ayuda a los damnificados. Todo lo que rodea al volcán se transforma en una zona catastrófica con más o menos daños, según el área donde tenga lugar. La ciencia que estudia los volcanes se llama Vulcanología. El fenómeno volcánico ha atraído la atención de los hombres, como objeto de estudio, desde los inicios de la ciencia antigua. En la historia de la humanidad, la primera descripción vulcanológica de una erupción fue el relato que hizo Plinio el Joven de la dramática y famosa erupción del Vesubio en el año 79 a.C., que sepultó las ciudades de Pompeya y Herculano. La moderna vulcanología tiene sus orígenes en dos regiones con volcanismo activo permanente: Hawái e Italia. Durante los siglos XVIII y XIX, la educación de los jóvenes de la clase alta europea incluía, entre otros aspectos, una visita a los volcanes italianos y a las huellas de su destrucción. En el mundo hay unos 600 volcanes en actividad casi permanente. Los vulcanólogos consideran que un volcán está activo cuando ha experimentado erupciones en los últimos 10.000 años. En este periodo, han entrado en erupción 1.515 volcanes que, por tanto, deben considerarse activos, aunque muchos de ellos estén simplemente “dormidos”. Muchos terrenos volcánicos de la Tierra han sido declarados Parque Nacional por la relevancia de sus paisajes o sus singularidades vulcanológicas. Entre ellos se encuentran los Parques Nacionales de Yellowstone, en EE.UU. (el primer Parque Nacional del mundo, declarado en 1872), Kilauea, en Hawái, Fujiyama, en Japón, o los cuatro parques canarios, Timanfaya, Teide, Caldera de Taburiente y Garajonay. VULCANOLOGÍA EL LATIR DE LA TIERRA

16 ¿QUÉ ES UN VOLCÁN Y DÓNDE SE GENERA? La palabra “volcán” proviene del nombre de una isla italiana del archipiélago de Eolias (al NO de Sicilia) donde la leyenda decía que habitaba Vulcano, el dios del fuego de los romanos. Un volcán es un conducto o fisura en la superficie de la tierra a través del cual se expulsa el magma y los componentes gaseosos. Las erupciones son el resultado de la ascensión del magma que se genera dentro del manto superior, normalmente entre los 70 y 140 km de profundidad. Sin embargo, en algunas zonas terrestres donde el manto está muy ascendido, como es el caso de las islas Canarias, el magma se origina a profundidades mucho menores. Los volcanes no están distribuidos al azar. Se localizan preferentemente en los límites de las placas tectónicas donde se destruye o crea nueva corteza. De los 600 volcanes activos, el 66% están localizados en el borde del océano Pacífico, el llamado Anillo de VOLCANES. DEL MITO A LA CIENCIA Fuego. Las regiones o países que se encuentran total o parcialmente en ese anillo son: islas Aleutianas, Alaska, Cordillera de Las Cascadas (Canadá y EE.UU.), Centroamérica, Los Andes (América del Sur), Nueva Zelanda, Tonga, Vanuatu, Papua-Nueva Guinea, Indonesia, Filipinas, islas Marianas, islas Izu y Bonin, Japón, península de Kamchatka (URSS) e islas Kuriles. Por lo general, los volcanes repiten a menudo su comportamiento pasado. Es probable que los tipos, frecuencias y magnitudes de la actividad pasada se vuelvan a repetir en el futuro. ¿QUÉ ES EL MAGMA? El magma es un fundido silicatado de composición diversa, según la naturaleza y el grado de fusión parcial que haya sufrido la corteza o el manto del que procede. Los magmas se forman bajo circunstancias especiales, ya que, en condiciones normales, el gradiente geotérmico de la Tierra no es lo bastante alto como para fundir las rocas. Por esa razón, con la excepción del núcleo, la Tierra es mayoritariamente sólida. Conducto de emisión Cráter Cono adventício Sustrato Cámara magmática Dique

17 VOLCANES. DEL MITO A LA CIENCIA Una de estas circunstancias son las corrientes de convección que se levantan calientes desde el manto inferior rocas del manto superior. El líquido que se va generando se separa de los residuos sólidos sin fundir y tiende a ascender debido a su menor densidad. LAS PARTES DE UN VOLCÁN La estructura interna de los volcanes es relativamente sencilla. Antes de producirse la erupción, el magma puede almacenarse en una cámara situada a poca profundidad de la superficie (entre centenares de metros y pocos kilómetros). El espacio que conecta la cámara con la superficie se llama conducto o chimenea. En las erupciones más simples, los materiales expulsados se acumulan alrededor del conducto formando un cono. Con frecuencia, los conos tienen una depresión en la cima que denomina llama cráter. En erupciones muy explosivas, el cráter suele ser muy grande y evoluciona, por colapso de sus paredes o hundimiento de su fondo, hacia una depresión aún mayor denominada caldera. ASÍ SE PRODUCE UNA ERUPCIÓN Generalmente, los volcanes emiten señales de aviso antes de entrar en erupción, que se pueden detectar con instrumentación u observación directas. Previamente a la erupción, se produce una crisis sísmica (terremotos) que es el signo premonitorio de la expulsión del magma. Los movimientos del magma en su ascenso producen estos temblores llamados tremores volcánicos. Magma fragmentado y gases Nivel de exsolución Magma con gases disuletos Magma con burbujas de gas diferenciadas Mecanismo eruptivo.

TIPOS DE ERUPCIÓN Después de la catástrofe eruptiva del volcán Mt. Pelée en la Martinica, en 1902, el científico francés A. Lacroix (1863-1948) propuso un sistema de clasificación de erupciones volcánicas basado en la proporción de gases dentro del magma. En ella reconoció cuatro tipos principales a los que llamó hawaiano (de Hawái), estromboliano (de la isla de Estrómboli, en Sicilia), vulcaniano (de la isla de Vulcano, en Sicilia) y peleano (del Mont Peleé, en la isla de la Martinica). Con el tiempo, la clasificación de Lacroix resultó insuficiente y se reconocieron nuevos tipos, como el surteyano (de la isla Surtsey en Islandia) y el pliniano (del Vesubio). Las erupciones con mucha lava y con pocos gases y piroclastos se denominan hawaianas. En el extremo opuesto están las plinianas, erupciones muy violentas que se caracterizan por altas concentraciones de gases que fragmentan mucho el magma y producen gran cantidad de piroclastos. Entre estos dos extremos se encuentran las erupciones estrombolianas que son de explosividad media y de poca lava, y las vulcanianas que son algo más explosivas y de lava. Existe otro tipo de erupción en la que el agua subterránea o superficial interviene de manera activa en el mecanismo eruptivo. Son las erupciones hidromagmáticas en las que el agua se mezcla con el magma y hace que la presión de vapor se eleve, pues, a la presión de los gases magmáticos se suma la presión del agua vaporizada. La consecuencia es una erupción muy explosiva que origina una gran depresión circular, denominada maar, rodeada de un anillo elevado compuesto por todos los materiales fragmentados que produjo la explosión. En las erupciones, los volcanes expulsan varias clases de productos, siendo los principales los gases, los piroclastos y las lavas. La proporción entre ellos es muy variable dependiendo del tipo de erupción. Las cantidades de gases presentes en el magma condicionan su grado de fragmentación y, consecuentemente, la cantidad de productos piroclásticos. 18 ERUPCIONES Y ERUPCIONES Formación de una caldera de explosión.

VOLCANES. DEL MITO A LA CIENCIA 19 Erupción vulcaniana. Erupción pliniana. Erupción estromboliana. Erupción hawaiana.

férica. Globalmente, las grandes erupciones inyectan un tremendo volumen de aerosoles sulfurosos dentro de la estratosfera que ocasiona la bajada de las temperaturas, el cambio climático y la destrucción de la capa de ozono. Emisiones secundarias de gas Otro tipo de gas se produce cuando las coladas de lava alcanzan el mar. El calor extremo de la lava vaporiza el agua del mar, produciendo una serie de reacciones químicas en las que interviene principalmente el cloro. Los gases también escapan de las coladas piroclásticas, lahares, y en muchos casos se generan igualmente al entrar en combustión la vegetación enterrada por los productos volcánicos. PIROCLASTOS En los procesos volcánicos violentos, con intervenciones o no de magma, se generan gran cantidad de fragmentos rocosos diferentes, sueltos o compactados, que se denominan piroclastos. Este material expulsado y fragmentado, independientemente de su composición y tamaño, se denomina tefra, término introducido por el vulcanólogo islandés S. Thorarinsson, a mediados del siglo XX. Las erupciones que producen tefra varían desde las que arrojan piroclastos a pocos metros de altura hasta las explosiones catastróficas que arrojan fragmentos a varios decenas de kilómetros dentro de la atmósfera. Las erupciones explosivas que producen grandes depósitos de tefra suelen producir asimismo coladas piroclásticas. LOS PRODUCTOS VOLCÁNICOS Son principalmente tres: gases, piroclastos (tefra) y lavas. GASES Los magmas son fundidos silicatados que contienen cantidades variables de cristales y volátiles. A altas presiones, los volátiles se encuentran disueltos en el fundido, pero a bajas presiones, cuando el magma se aproxima a la superficie, se separan para formar una fase de vapor (liquida) libre. Los volátiles constituyen aproximadamente entre el 5% en peso de muchos magmas. En algunos casos, los gases pueden escapar continuamente hacia la atmósfera desde el suelo, los conductos volcánicos, fumarolas o sistemas hidrotermales. Junto con la tefra, los gases volcánicos se levantan decenas de kilómetros dentro de la atmósfera. Una vez en el aire, los vientos dominantes los esparcen a cientos o miles de kilómetros del volcán. Tipos de gases La mayoría de los gases emitidos por los volcanes es vapor de agua que entraña muy poco riesgo, seguidos por el dióxido de carbono (CO 2 ) y dióxido de azufre (SO 2 ). El resto lo componen gases en cantidades más pequeñas como el monóxido de carbono (CO), cloruro de hidrógeno (HCl), fluoruro de hidrógeno (HF) y helio (He), que son altamente peligrosos. Efecto de los gases El efecto de los gases volcánicos está directamente relacionado con su concentración, la cual decrece generalmente con la distancia al centro de emisión. Normalmente, los efectos por esta causa quedan restringidos a un radio de acción de 10 km, salvo en el caso de grandes erupciones explosivas o de magmas ricos en compuestos de azufre, que pueden provocar modificaciones medioambientales a escala regional. Los gases volcánicos que poseen mayor riesgo potencial para las personas, animales o agricultura son los compuestos de azufre y carbono y el fluoruro de hidrógeno. Cuando los compuestos de azufre, cloro o flúor reaccionan con el agua se convierten en ácidos venenosos para personas y animales, y, según las concentraciones, para los elementos metálicos de las infraestructuras. Localmente, el dióxido de azufre (SO 2 ) puede producir lluvia ácida y contaminación atmos20 VOLCANES. DEL MITO A LA CIENCIA TAMAÑO Y NOMBRE DE LOS FRAGMENTOS PIROCLÁSTICOS Tamaño Tefra > 64 mm 64-32 mm Lapilli grueso 32-16 mm Lapilli medio 16 2 mm Lapilli fino 2-1/16 mm Ceniza gruesa < 1/16 mm Ceniza fina Bombas (juvenil) Bloque (accidental)

Tipos de fragmentos piroclásticos · Juveniles: se generan por el enfriamiento rápido del magma que da origen a la erupción. Si tienen una densidad < 1 se llaman pómez y si es > 1, escorias. · Líticos: son los fragmentos ya sólidos arrojados por la erupción. Pueden ser de dos tipos: Accesorios, cuando proceden del conducto volcánico. Accidentales, cuando derivan del basamento. · Cristales: pueden ser juveniles o provenir de rocas preexistentes (xenocristales). Principales procesos generadores de rocas piroclásticas · Caída aérea: Son los materiales fragmentarios expulsados verticalmente hacia la atmósfera y que caen en trayectoria balística por la acción única de la gravedad. · Bombas: Son fragmentos de magma (normalmente de composición básica o intermedia) expulsados violentamente y que siguen trayectorias balísticas hasta caer al suelo. Debido a su condición plástica, las bombas sufren deformaciones en el aire adoptando Gran bomba volcánica. formas aerodinámicas tipo huso. Una característica muy común que presentan es la llamada corteza de pan, una superficie craquelada que recuerda la corteza de un pan y que se produce por la retracción de su parte más externa cuando se enfría el fragmento. Las rocas piroclásticas constituidas sólo de lapilli o únicamente de bloques son muy raras, puesto que los intersticios entre los lapillis o los bloques se llenan generalmente con partículas de grano más fino. Más comunes son las mezclas consolidadas de lapillis y ceniza (toba de lapilli) y de bloques y ceniza (brecha volcánica tobacea). A veces se emplea el término aglomerado para designar los depósitos de bombas no clasificadas acumulados cerca del conducto volcánico. · Bloque: Es un fragmento sólido emitido durante la erupción, que procede del sustrato que atraviesa el magma. · Coladas piroclásticas densas: Hay explosiones extremadamente violentas que provocan nubes muy densas con todo tipo y tamaño de VOLCANES. DEL MITO A LA CIENCIA 21

fragmentos juveniles y accidentales. Al conjunto de estos depósitos fragmentarios se le denomina ignimbrita. · Oleadas piroclásticas “surges”: En el caso de explosiones freáticas, el agua subterránea se calienta debido a un cuerpo magmático subyacente de temperatura elevada. Al vaporizarse, provoca una gran explosión que expulsa fragmentos accidentales del sustrato. En una explosión freatomagmática se producen fragmentos juveniles y accidentales. Normalmente, en este tipo de erupción tan explosiva los fragmentos son del tamaño lapilli-ceniza y se acumulan en niveles denominados “surges”. · Brechas de avalancha: Los edificios volcánicos pueden sufrir desestabilizaciones rápidas de alguna de sus partes por causas diversas. Esta situación produce grandes desprendimientos que fragmentan todas las rocas afectadas, ocasionando un depósito caótico que se denomina brecha (debris avalanche). 22 VOLCANES. DEL MITO A LA CIENCIA

· Lahares: Las lluvias torrenciales o el deshielo de las nieves, en volcanes de gran altura, pueden provocar el arrastre de los piroclastos constitutivos del volcán. Se forman entonces corrientes de agua muy densas (coladas de barro) que descienden violentamente por los barrancos de las laderas arrastrando todo lo que encuentran a su paso. Son los lahares. El resultado es un depósito de cenizas, arenas y bloques sin ordenación alguna. LAVAS Son la roca fundida (el magma) que fluye desde el interior del volcán sobre la superficie de mayor pendiente del terreno. Si las lavas son poco viscosas fluyen a velocidad media o alta y se denominan pahoehoe. Si son de viscosidad algo mayor fluyen más lentamente, la superficie enfriada se rompe y se llaman aa. VOLCANES. DEL MITO A LA CIENCIA 23 Lavas cordadas, llamadas también pahoehoe.

Madeira Archipiélago canario

SITUACIÓN El archipiélago canario se encuentra en el borde este del océano Atlántico entre los 27o 30´ y los 29o 30´ de latitud norte y los 13o y 18o de longitud oeste, a 100 km de la costa occidental de Marruecos. Esa latitud está en la zona subtropical, cerca del Trópico de Cáncer aunque, dada su condición de islas oceánicas, su clima es muy particular. Dista 3.220 km de la dorsal submarina de mitad del Atlántico (el límite de placa medioatlántica que separa la placa americana de la africana) y, por tanto, ocupa una posición intraplaca. El archipiélago está compuesto por siete islas volcánicas mayores: Lanzarote (805 km2), Fuerteventura (1.655 km2), Gran Canaria (1.560 km2), Tenerife (2.034 km2), Gomera (352 km2), La Palma (708 km2) y El Hierro (287 km2), y cuatro islas menores, La Graciosa (27,45 km2), Alegranza (10,20 km2), Montaña Clara (1,33 km2) y Lobos (4,38 km2). Hacia el norte del archipiélago se encuentran las islas Salvajes y un conjunto de relieves submarinos elevados pero aún sin emerger, denominados “seamounts”, como el Banco de la Concepción (noreste de Lanzarote) próximos a las islas mayores, que pertenecen al mismo contexto vulcanológico del noroeste africano. Las islas Canarias están separadas por un estrecho brazo de mar de las costas africanas del Sáhara Occidental. Forman parte de la región denominada Macaronesia, junto con los archipiélagos de Las Azores, 25 EL ARCHIPIÉLAGO CANARIO SIETE ISLAS SURGIDAS DEL FONDO OCEÁNICO Aunque en la actualidad nos resulte sorprendente, hasta comienzos del siglo XIX se creía que la mayoría del territorio canario era de origen sedimentario. Las teorías diluvianas del geólogo alemán A. G. Werner para explicar la génesis de las rocas dominaban aún sobre las posiciones plutonistas del geólogo escocés J. Hutton. Únicamente los materiales que habían salido de los pocos volcanes activos canarios, hasta entonces, eran considerados como terrenos volcánicos. Posteriormente, los avances en los conocimientos geológicos determinaron lo que actualmente parece tan evidente: Todas las Canarias son de origen volcánico y surgieron del fondo del océano.

EL ARCHIPIÉLAGO CANARIO 26 Madeira, Las Salvajes y Cabo Verde. En estos archipiélagos son comunes muchas características geológicas, botánicas y faunísticas. La palabra “macaronesia” proviene del griego “macaro” (afortunadas) y “nesia” (conjunto de islas). El archipiélago se construyó sobre un fondo que tiene una antigüedad de entre 175 y 150 millones de años, uno de los más vetustos del Atlántico. Cada isla es un edificio independiente que se eleva desde el fondo marino a más de 3.000 m de profundidad. Esto supone que la parte emergida de cada una de ellas representa tan sólo el 10% del volumen total del edificio. EL NACIMIENTO GEOLÓGICO La historia volcánica del archipiélago canario comienza en el fondo del océano hace muchos

EL ARCHIPIÉLAGO CANARIO 27 millones de años. Un magma ascendente desde el manto atravesó la corteza oceánica e irrumpió en el fondo submarino formando un volcán o “seamount”. Estos primeros volcanes fueron elevándose por sucesivas emisiones submarinas hasta que alcanzaron el nivel del mar. En esos momentos se inicia la historia subaérea de islas que, debido a su origen volcánico independiente de los procesos geológicos continentales, reciben el nombre de islas oceánicas. La isla de Fuerteventura fue la primera en superar la fase de “seamount” y salir a la superficie, hace unos 25 millones de años. Las emisiones iniciales subaéreas fueron lavas masivas basálticas que constituyeron la primera fase en escudo de Canarias. Posteriormente, Lanzarote y, luego, Gran Canaria hicieron su aparición sobre el nivel del mar con una fase volcánica de basaltos en escudo similar a la de Fuerteventura. Cronológicamente, el volcanismo migra hacia el oeste y afloran en superficie los primeros materiales basálticos de las islas de Tenerife y La Gomera. Por último, hace tan sólo 2-1.5 millones de años, es decir, en el periodo Cuaternario, surgieron sobre el nivel del mar las dos islas más occidentales, La Palma y El Hierro. Esta disposición espacial de las islas siguiendo una polaridad cronológica de este a oeste ha servido de argumento a los vulcanólogos para afirmar que el origen del archipiélago se debe a un “Hot Spot” (punto caliente). Pero el vulcanismo del archipiélago canario es algo más que las islas emergidas. Los estudios oceanográficos recientes están descubriendo cada vez más nuevos seamounts que amplían el número de islas que han existido en el archipiélago. Hasta hoy en día, hay 13 montes submarinos, que son islas antiguas que ahora están hundidas por el efecto del enfriamiento de la corteza. La erosión marina las ha retocado produciendo una meseta plana en su cima. Muchas de ellas están situadas al SO del actual territorio emergido canario, llegando a tener dimensiones entre 30 y 90 km de largo. Algunas tienen alturas que llegan hasta los 3.500 m, muy similares a la altura del Teide.

LA TEORÍA DEL “HOT SPOT” APLICADA A CANARIAS Según la teoría del “hot spot” (punto caliente) una pluma ascendida mantiene estacionaria debajo de las islas occidentales Debido a la teoría de la deriva continental, el fondo oceánico del archipiélago se desplaza lentamente hacia el NNE. El magma que periódicamente asciende con la pluma sale al fondo del mar y construye un nuevo edificio volcánico. La placa, que se mueve progresivamente sobre el “hot spot” va creando una sucesión de islas que se distribuyen linealmente para ir formando una cadena. En Canarias, el decrecimiento progresivo en edad que tienen las islas desde las más antiguas (Lanzarote, Fuerteventura) hasta las más jóvenes (La Palma y El Hierro) ha hecho pensar que la teoría del “hot spot” puede explicar el origen del archipiélago. También 28 EL ARCHIPIÉLAGO CANARIO TUZO WILSON EL DESCUBRIMIENTO DEL “HOT SPOT” El geofísico canadiense J. Tuzo Wilson (1908-1993) resultó fundamental para el avance de la Tectónica de Placas. Intrigado por las ideas de Wegener sobre la movilidad de la corteza terrestre, Wilson participó activamente en la revolución de las nuevas ideas geológicas sobre tectónica que se establecieron a comienzos de los años 60. Wilson nació en 1908 en Ottawa (Canada). Estudió Geofísica en Toronto y se doctoró en Geología en 1936. Fue profesor de Geofísica en la Universidad de Toronto desde 1946 hasta 1974, en que se jubiló. Posteriormente, pasó a ser el director del Centro de las Ciencias de Ontario. Sus mayores Contribuciones a la teoría de la Tectónica de Placas las hizo en las décadas de los 60 y 70. En 1963, Wilson sugirió que las islas Hawái y otras cadenas de islas oceánicas se podían haber formado debido al movimiento de una placa sobre un “hot spot” en el manto. Esta revolucionaria hipótesis explicaba claramente la contradicción de que volcanes activos aparecieran fuera de los límites de placa. La idea fue considerada tan radical que el manuscrito fue rechazado en todas las revistas científicas relevantes. Al fin, se publicó en 1963 en el Canadian Journal of Physics. Muchos de los estudios posteriores han confirmado la veracidad de la teoría. es coincidente el desplazamiento hacia el NNE de la placa africana en el sentido de la polaridad de la cadena de islas. Según esto, la pluma del manto o “hot spot” se encontraría debajo del sector La Palma-El Hierro. Sin embargo, algunos datos geológicos y geofísicos de Canarias no coinciden totalmente con los modelos clásicos existentes en otras zonas mundiales de “hot spot”, como Hawái. Debajo de Canarias no hay un abombamiento térmico ni una anomalía gravimétrica en un punto determinado, como ocurre en otros “hot spot” típicos. Tampoco la evolución geoquímica de los materiales se ajusta totalmente a lo que cabría esperar. Pero recientes investigaciones geofísicas han detectado una anomalía sensible de la profundidad en zonas internas, al oeste de las Canarias, lo que puede indicar que el abombamiento térmico está enmascarado por una cubierta sedimentaria gruesa y la influencia del volcanismo del archipiélago.

EL ARCHIPIÉLAGO CANARIO 29 HOT SPOT PLUMAS TÉRMICAS DEL MANTO Los Hot Spots son centros de actividad volcánica extrema, y que son los responsables de cadenas de elementos volcánicos (islas o calderas en zona continental). En la zona marina el más importante y evidente es el archipiélago de Hawai. En la zona continental uno de los más relevantes e impresionantes son la alineación de las cinco calderas de Yellowstone, en EE.UU. Hot Spot en el mundo. Las líneas 1, 2 y 3 representan distintos límites de placa. En el archipiélago canario, la edad progresivamente decreciente hacia el oeste de las zonas más antiguas de cada isla, ha hecho suponer la existencia de un Hot Spot debajo de las islas más occidentales y un movimiento de la placa atlántica hacia el este.

Ortofoto de la isla de Tenerife. (Fuente: Grafcan)

32 ASÍ SE FORMÓ TENERIFE DE TRES ISLAS INICIALES A UNA SOLA La isla de Tenerife es la parte emergida de un gran apilamiento volcánico de base piramidal que se eleva desde los 3.000 m de profundidad hasta los 3.718 m de su mayor elevación, el Pico del Teide. Constituye, por tanto, un gran edificio volcánico de casi 7.000 m de altura. Los primeros materiales volcánicos subaéreos de la isla surgieron hace unos 12 millones de años en la costa norte de la península de Anaga. Desde esa época hasta la actualidad se han sucedido las erupciones volcánicas explosivas y efusivas controladas, en las etapas finales, por los ejes estructurales de la isla. Alternando con los periodos constructivos se han producido episodios destructivos violentos que han provocado derrumbes de los relieves ya formados. El conjunto de unos y otros ha configurado la morfología actual de Tenerife. Este largo proceso de formación geológica subaérea se puede subdividir en varias fases principales: fase inicial de las primeras erupciones subaéreas; construcción de los Edificios Cañadas; edificio de la Cordillera Dorsal; erupciones fisurales de los ejes de rift; colapso de los Edificios Cañadas: formación de la Caldera; erupciones postcaldera: el Complejo Teide-Pico Viejo; erupciones recientes e históricas.

33 LOS RASGOS MORFOLÓGICOS DE TENERIFE Las islas oceánicas y “seamounts” crecen de manera irregular a causa de múltiples factores. Las erupciones suelen producirse en puntos concretos a lo largo de fisuras muy prolongadas en la corteza (ejes de rift) que se disponen mayoritariamente según una geometría radial; esto hace que la isla crezca desigualmente según el punto donde tenga lugar la erupción. También la coalescencia de volcanes próximos contribuye a la irregularidad morfológica. En el ambiente subaéreo, los colapsos de calderas, los grandes deslizamientos de ladera y la erosión superficial completan los procesos que configuran la forma de la isla. Todos estos fenómenos geológicos se han producido en Tenerife, configurando una morfología muy peculiar propia de terrenos volcánicos. A través de su historia morfológica se puede conocer su historia vulcanológica. Tenerife tiene una planta triangular isósceles con forma de pirámide que, desde la costa, va ascendiendo con gran pendiente hacia el centro para terminar culminando en el Pico del Teide (3.718 m), la máxima cumbre del archipiélago. Los vértices que la definen son: al NE, el cabo de Anaga; al S, la Punta de Rasca, y, al O, la Punta de Teno. En los vértices NE y O están los terrenos más antiguos: los macizos de Anaga (1.020 m de altura) y Teno (700 m de altura), respectivamente, que se caracterizan por una incisión de barrancos muy acusada. Hacia el centro de la isla los relieves se hacen más elevados siguiendo una forma troncocónica. En su parte central destaca el gran relieve del Teide dentro de la caldera volcánica de Las Cañadas, una planicie de 130 km2 a 2.000 m de altura, limitada por una pared rocosa muy escarpada de hasta 600 m. El punto más alto de este escarpe es el Pico de Guajara (2.717 m). Una Cordillera Dorsal de 2.000 m de altura une el macizo de Anaga con los relieves de Las Cañadas, a través de la planicie de La Laguna (600 m). En los flancos de la Dorsal se han abierto dos grandes valles: La Orotava y Güimar, originados por deslizamientos. En el flanco norte de Las Cañadas se encuentra el valle de Icod, producto igualmente de otro deslizamiento. Como un relieve residual entre los valles de Icod y La Orotava, permanece el macizo de Tigaiga. ASÍ SE FORMÓ TENERIFE Valle de Icod Macizo de Tigaiga Valle de La Orotava Macizo de Anaga Valle de Güimar Cordillera Dorsal Macizo del Roque del Conde Las Cañadas del Teide El Teide Macizo del Teno

34 EL VULCANISMO SURGE A TRAVÉS DE EJES ESTRUCTURALES PRINCIPALES: LOS RIFT Las islas oceánicas, todas ellas de naturaleza volcánica, tienen unos contornos más complejos que los “guyots” o pequeños volcanes submarinos. En las mismas suelen destacar promontorios radiales alargados causadas por las zonas de rift, y zonas cóncavas, a modo de bahías o valles, debidas a deslizamientos. Las zonas de rift son sistemas elongados de fracturas corticales asociados con un área de extensión subterránea. A través de ellas asciende el magma profundo que, cuando llega a la superficie, forma conos de tefra, y coladas de lava. En muchas ocasiones los ejes de rift forman, vistos en planta, una figura geométrica similar a una estrella de tres puntas. En la isla de Tenerife hay tres ejes de rift principales que convergen en un punto triple, en la zona central, donde surgieron los Edificios Cañadas y posteriormente, el gran complejo de Teide-Pico Viejo. En sus extremos externos se encuentran los tres macizos basálticos antiguos. A través de estos ejes de rift se han emitido la mayoría de las erupciones volcánicas cuaternarias (< 2 Ma) de la isla. A lo largo de su historia geológica, Tenerife ha experimentado grandes deslizamientos, generalmente asociados con inestabilidades gravitacionales, sismicidad o intrusión magmática en los rift. Los deslizamientos más recientes, valles de la Orotava y Güimar, se encuentran localizados entre dos de los tres brazos del sistema de ritfing. ASÍ SE FORMÓ TENERIFE Rift o eje NO De este eje surgieron grandes campos de volcanes periféricos que cubrieron parte de los Edificios Cañadas y del macizo de Teno. Las erupciones históricas de 1706 (volcán de Garachico), 1798 (volcán Chahorra) y 1909 (volcán Chinyero) estuvieron controladas por él. Rift o eje de la Cordillera Dorsal Permanece activo desde hace, al menos, 1,5 millones de años. La construcción de la Cordillera Dorsal, de 2.000 m de altura, y de parte del volcanismo periférico reciente se realizó a través de él. Las erupciones históricas de 1704-1705 (volcanes de Siete Fuentes-Fasnia y Güimar) estuvieron controladas por esta directriz. Rift o eje SSO Este eje ha controlado las erupciones periféricas del SSO de la isla que cubrieron parte de las laderas de los Edificios Cañadas. Sobre él no se ha producido ninguna erupción histórica.

35 En Tenerife se pueden distinguir los siguientes dominios, representados en el esquema inferior: · En azul: macizos antiguos de las primeras emisiones subaéreas: Anaga, Teno y Roque del Conde. · En amarillo: los Edificios Cañadas que surgieron en el centro de la isla, unificando superficialmente la misma. · En marrón: el antiguo Edificio Dorsal que creció entre Anaga y el centro de la isla, y que resulta compleja su definición cartográfica. · En rosa: las erupciones postcaldera que surgieron en la gran depresión de la Caldera de Las Cañadas. · En verde y gris: las erupciones recientes de los ejes de rift e históricas, respectivamente. Macizo de Teno Erupciones postcaldera Relleno reciente del valle de La Orotava Macizo de Anaga Edificio Dorsal antiguo Edificios Cañadas Macizo del Roque del Conde Erupciones recientes Teide LOS DOMINIOS GEOLÓGICOS DE TENERIFE Geológicamente, la isla no tiene mucha complejidad en cuanto a diferenciar áreas geológicas con características propias (los llamados dominios). Los distintos dominios geológicos se individualizan bastante bien debido al contraste morfológico o estructural que presentan. Otra cuestión es interpretar correctamente las estructuras presentes, como el origen de la Caldera de Las Cañadas, o la sucesión de acontecimientos volcánicos en algunas formaciones, como la cordillera Dorsal. Tampoco resulta sencillo deducir relaciones espaciales entre las formaciones más antiguas al estar cubiertas por extensas superficies de volcanismo reciente.

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