dos parcial o totalmente por las erupciones posteriores. Sólo quedan restos de algunos de ellos, entre los que sobresale el volcán de Montaña Mostaza, el típico cono estromboliano de bombas y lapillis que siempre aparece en los libros y con el que la población identifica el fenómeno volcánico. Sobre estas primeras emisiones comenzó una sucesión imparable de erupciones fonolíticas que edificaron una acumulación volcánica de casi 500 m de altura. De ellas surgieron coladas marrones oscuras que se deslizaron muy lentamente debido a su alta viscosidad. Ni siquiera las acusadas pendientes de algunas laderas aceleraron su paso. Muchas de ellas se fueron rompiendo en bloques de aristas cortantes que dieron como resultado un campo de bloques (malpaís) de tales dimensiones y espectacularidad que sobrecogen al visitante. La erupción más representativa de este tipo de coladas es la de Montaña Rajada, un centro de emisión domático que surge en lo alto del apilamiento y que extiende masivamente sus lavas hacia Las Cañadas. Estas coladas constituyen el Tabonal negro, un lugar dominado por la obsidiana, el material vítreo con el que los guanches fabricaban sus instrumentos. El elemento más sobresaliente del dominio es la propia Montaña Blanca, una protuberancia volcánica de dimensiones hectométricas que en su cima alcanza los 2.770 m de altitud. Con su manto de pómez amarillo cubre todos los malpaíses inferiores. Las erupciones basálticas anteriores a Montaña Blanca Por debajo de las coladas que proceden de Montaña Blanca y Montaña Rajada, aflora, en la parte oriental de este dominio, limitando la senda de Siete Cañadas, un conjunto de coladas basálticas aa que se emitieron anteriormente a las grandes erupciones sálicas que caracterizan el dominio. En muchas de ellas, el centro de emisión está oculto por las erupciones posteriores. Sólo en el caso de Montaña Mostaza se reconoce la colada que emitió. Montaña Rajada. Cuando los gases no pudieron escapar Hay volcanes que se reconocen por la presencia de su cono. Otros, sólo por la existencia, de sus coladas. Éste es el caso de Montaña Rajada, un domo colada que nunca arrojó lapillis o bombas y que, por tanto, nunca tuvo un cono Vista aérea de Montaña Blanca, con la senda que sube al refugio de Altavista. Coladas de obsidiana de Montaña Rajada. Ladera sur de Montaña Blanca. 100 LA GEOLOGÍA DEL PARQUE
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