clásico de piroclastos. Eso no significa que no tenga un centro de emisión del que surgieron las coladas, sino que, simplemente, éste, tiene otra forma. Montaña Rajada es el mejor ejemplo de domo colada exógeno de todo el archipiélago canario. Gases atrapados y alta viscosidad del magma son los factores responsables de su formación, como los son de casi todos los domos del mundo. El magma, al salir por el conducto de emisión, se dispone encima de él e impide que los gases escapen violentamente como sucede en las erupciones estrombolianas. El resultado de tal atasco es un gran abultamiento de planta circular en el centro de salida que crece progresivamente hasta que cesa el aporte magmático de fondo. La situación se puede repetir una y otra vez, produciéndose un volcán compuesto por varios episodios efusivos de carácter domático. En Montaña Rajada se produjo una situación de este tipo sólo que el aporte de magma fue muy alto y la lava corrió lentamente hacia el llano de Las Cañadas. En su fluir lento y sosegado, se enfrió rápidamente y se produjeron las bandas de obsidiana negra tan llamativas, a la vez que se rompía la superficie en grandes bloques de filo cortante que dejaron al descubierto profundas grietas y simas. No es casual que el nombre de tan peculiar volcán sea el de Montaña Rajada, una montaña llena de grietas por las que se adentran los espeleólogos avezados. La actividad del volcán fue múltiple, como puede deducirse de las coladas sucesivas que se fueron apilando, una encima de otra. Un inmenso malpaís de bloques, que no sin razón se llama Valle de las Piedras Arrancadas, es lo que quedó de tan singular erupción, y lo que hoy aprecia, asombrado, el visitante. Son muy pocos los paisajes volcánicos que sobrecogen tanto como estos malpaíses. El centro de emisión, al que se accede fácilmente por la pista de Montaña Blanca, presenta también una historia singular. Restos de paredes de un supuesto domo, bloques rotos y basculados y un nuevo domo resurgente de forma circular, testimonian un proceso eruptivo nada tranquilo. Es probable que la presión de los gases del conducto rompieran el techo de un domo anterior y un nuevo aporte de magma dio paso a la formación del domo colada que hoy se puede ver. De él fluyó una colada viscosa que descendió por la ladera sur, en dirección al llano de la caldera. Montaña Blanca Montaña Blanca es algo más que una montaña blanca. Su presencia transciende varios kilómetros el relieve tan visual y prominente que la forma. Medio escondidos entre los malpaíses de las erupciones anteriores se encuentran los restos de una de las erupciones más violentas que han ocurrido en el Parque. En los primeros años de la era cristiana, cuando Roma dominaba el mundo y la bahía napolitana trataba de recuperarse de la catástrofe de Pompeya provocada por el Vesubio, tuvo lugar la última erupción del dominio de Montaña Blanca. Las primeras emisiones fueron coladas fonolíticas que se extendieron hacia el norte y rebasaron El Portillo. Pero lo más espectacular del volcán estaba aún por llegar. Vista aérea de las coladas de Montaña de la Cruz o El Sanatorio. Vista aérea del domo de Montaña Rajada. 101 LA GEOLOGÍA DEL PARQUE
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