P.N. del Teide 2ed.

Emitidas las coladas, la erupción entró en una fase explosiva de gran magnitud. Una columna eruptiva de características subplinianas se elevó a 15.000 m de altitud. Según los especialistas, la erupción comenzó, más o menos, hace 2.000 años y duró unas 10 horas. Se emitieron 0,25 km3 de pumitas, que se dispersaron hacia el NE con un viento de 10 m/s. Las depresiones existentes entre las coladas de las emisiones anteriores se rellenaron de estas pumitas que aún se pueden ver en muchos lugares de la zona. En algunos puntos, la acumulación fue tan grande que se explotaron como roca industrial, en las Minas de San José, hasta hace pocos años. La erupción terminó con una nueva fase efusiva que produjo pequeños domos de magma muy viscoso. Los pequeños domos En la nomenclatura que emplean los vulcanólogos para clasificar genéticamente los domos hay un tipo al que denominan conodomos. Este tipo de domos exógenos se caracterizan por desarrollar un cono con cráter visible formado por piroclastos y coladas. Éste es el caso de los pequeños domos que se alinean en la fisura del flanco sur de Montaña Blanca. Sus coladas marronáceas de corto recorrido, descienden por la ladera hacia el llano de la caldera, exhibiendo las ondas de presión. Los domos de las laderas norte de Pico Viejo y el Teide Como es habitual en los grandes estratovolcanes terrestres, en las laderas de Pico Viejo y el Teide han surgido domos coladas de diversas dimensiones. Todos tienen la misma composición y una historia eruptiva similar. Su presencia está ligada a la evolución propia de los magmas que formaron el Teide y Pico Viejo. Por eso no es extraña la presencia de tan singulares compañeros en la historia de las erupciones postcaldera. Son los descendientes que cabía esperar con los progenitores que tienen. El gran domo de los Roques Blancos Por el volumen de material expulsado, el domo colada de Roques Blancos es el más importante de Tenerife. Surgió a través de una fisura en la ladera noroeste de Pico Viejo, a una cota de 2.800 m. En sus inicios formó un domo exógeno que colapsó y dejó escapar una corriente de lavas traquíticas y fonolíticas que se fueron ramificando en abanico en su descenso hacia el mar. Las altas paredes de este primer domo son las que forman el caparazón del centro de emisión actual. En su parte interna quedan restos de otras paredes menores que pueden corresponder a domos resurgentes posteriores que también colapsaron. El conjunto de coladas emitidas llegó a la costa y formó el cabo que cierra por el norte la playa de San Marcos, en Icod de los Vinos. Son coladas de bloques que arrastraron fragmentos rocosos del colapso de las paredes de los domos. El aspecto resultante es el de un malpaís totalmente caótico difícilmente atravesable. Lo más llamativo de todo el campo de lavas son los impresionantes canales lávicos flanqueados por levees, que son el mejor ejemplo que hay en todo el archipiélago. El domo de Pico Cabras Es un gran domo colada fonolítico, también conocido con el nombre de Echecere, que se abrió en la ladera norte del Teide y expulsó abundantes coladas hacia el mar. Al igual que en Roques Blancos, las partes centrales de las coladas circularon más rápidamente que las laterales formándose una especie de “canales de desagüe” con prominentes levees en sus márgenes. La gran estructura de este volcán periférico sirvió de freno y desvío a algunas de las coladas negras del Teide. Éstas estuvieron a punto de superar y enterrar parcialmente el cono pero, al final, se desviaron a ambos lados del edificio. Montaña Abejera Es un domo colada fonolítico contiguo a Pico Cabras. Por la similitud composicional y estructural, ambos domos debieron de ser más o menos sincrónicos, aunque las coladas de Abejera están superponiéndose a las de Pico Cabras. El domo sálico de Montaña Abejera. 102 LA GEOLOGÍA DEL PARQUE

RkJQdWJsaXNoZXIy ODA4MDI=