54 días, cesando su actividad el 27 de marzo de 1705. Sólo un año después, Tenerife se estremeció con la erupción del volcán de Arenas Negras o de Garachico, que ha sido la más catastrófica de las erupciones históricas de Tenerife. Las coladas sepultaron casi por completo el pueblo de Garachico que, a la sazón, era el puerto más importante de la isla. LA ERUPCIÓN DEL VOLCÁN CHAHORRA (1798) A las 9:30 horas de la noche del 9 de junio de 1798 una grieta eruptiva se abrió en la ladera sur del volcán Pico Viejo (denominada por aquella fecha Montaña de Venge). Unos días antes, una crisis sísmica de baja intensidad, sentida en parte de la isla, presagiaba una posible erupción volcánica en la zona. Según algunos documentos, la inestabilidad sísmica en Tenerife había comenzado tres años antes con temblores en el valle de La Orotava, agudizándose los temblores de tierra durante todo el año de 1797. La erupción duró 99 días, desde el 9 de junio hasta el 31 de agosto, aunque según otros documentos, la extinción total de la misma se produjo hacia mediados de septiembre. Ha sido, después de la de Timanfaya, en Lanzarote, una de las de mayor duración de todo el conjunto de erupciones históricas de las islas Canarias. Por los relatos de personajes coetáneos a la erupción y cronistas de la misma, como D. Nicolás Segundo de Franqui, D. Bernardo Cólogan y Francisco Martínez de Fuentes, conocemos algunos aspectos de cómo fue la espectacular erupción. La fisura eruptiva progresó de abajo arriba sobre la ladera de Pico Viejo, abriéndose varias bocas a lo largo de su recorrido. Las explosiones volcánicas y los terremotos acompañantes fueron intermitentes y se oyeron en toda la isla. Aunque la erupción causó temor, la población no se sintió amenazada debido a lo alejada que estaba de los lugares habitados. Según testigos presenciales, la columna eruptiva se elevó a una altura de un cuarto de legua (unos 1.300 m) y la lluvia de piroclastos afectó a toda la isla de Tenerife y a las de Gomera, El Hierro y Gran Canaria. Por los cráteres inferiores de la fisura surgieron coladas basálticas de tipo aa con una superficie muy escoriácea y una TESTIGO DE EXCEPCIÓN DEL CHAHORRA De la erupción del Chahorra hubo muchos testigos oculares. Uno de ellos fue Nicolás Segundo de Franqui. “Una columna continuada de fuego y piedras enormes, que a centenares se impelían unas a otras a más de un cuarto de legua en altura perpendicular: un bramido continuo semejante al trueno en todas las distancias en que puede oírse: una explosión cada diez segundos, cuyo estruendo en nada cedía al de veinte morteros disparados a un mismo tiempo, y que hacía estremecer los fundamentos de aquella larga cordillera, pareciendo que se nos huía la propia tierra que pisábamos: todo esto es un débil bosquejo de las sensaciones que se experimentaban en aquel lugar triste y horrendo...” Segundo de Franqui (1800) parte interna por donde circuló la lava de manera más fluida, produciendo túneles volcánicos (algunos hundidos en su techo) que se pueden ver actualmente en el malpaís del volcán cerca de la carretera del Parque. Al comienzo de la erupción, la lava avanzó rápidamente, debido a la pendiente tan acusada de la ladera donde surgió, y cubrió el paraje que los pastores de aquella zona denominaban Chazañaje. Las coladas se deslizaron ladera abajo y se bifurcaron en dos direcciones: una rama de pequeñas dimensiones se dirigió hacia el oeste y rodeó los relieves de Chasogo, precipitándose en una pequeña cascada de unos 70 m de altura. Una segunda rama se dirigió hacia el sur, en dirección a la pared de Las Cañadas. La última fase de lava se produjo a través de una grieta horizontal abierta en la parte baja de un frente lávico previo y fue la más extensa de toda la erupción. Se dirigió hacia el sur, por la base de la pared de El Cedro, hasta llegar a Boca Tauce donde se detuvo. Fue, como la anterior, una colada basáltica de tipo aa. Ocupó terrenos hasta entonces cultivables, denominados Taucho. 109 LA GEOLOGÍA DEL PARQUE
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