11 Hasta hace tan sólo un siglo y medio, la historia natural del archipiélago canario estuvo muy unida a los mitos y leyendas transmitidos por los relatos grecorromanos. Las características geográficas, origen y naturaleza de sus habitantes, entre otras peculiaridades, han sido siempre objeto de especulación, admiración y, en ocasiones, incredulidad. Las descripciones tan asombrosas sobre las bondades de sus tierras y la magnificencia de sus condiciones ambientales convirtieron a las islas en un lugar casi mágico y misterioso para la civilización occidental. Se las llamó las Islas Afortunadas. Mitos e historias increíbles, como el del paraíso, Jardín de las Hespérides, la isla de San Borondón, la misteriosa Atlántida o el lugar donde se encuentra la montaña más alta del mundo, contribuyeron a mantener vivo el deseo de conocer y estudiar tan extraordinaria región de la tierra. Durante los siglos XV y XVI, la expansión europea hacia América y África hizo del archipiélago canario una escala indispensable para el aprovisionamiento de los navíos antes de emprender tan largos y duros viajes oceánicos. Marinos, comerciantes, naturalistas, viajeros y aventureros han sido algunos de los grupos sociales que contribuyeron al avance del conocimiento científico de las islas y su propagación en la sociedad europea. Ellos fueron los que relataron y difundieron en sus gobiernos, academias o sociedades científicas lo que allí vieron, estudiaron o muestrearon. Canarias siempre fue, y sigue siendo, la meta de muchos vulcanólogos, botánicos y zoólogos. INTRODUCCIÓN
RkJQdWJsaXNoZXIy ODA4MDI=