P.N. del Teide 2ed.

El Pico del Teide tiene por la parte que mira al S.O. una montaña que sale de su misma basa, y que es de las más elevadas que en su cercanías. La llaman de Chahorra (1) y de sus entrañas nacen el actual volcán (2). Algo más bajo de se cima, hace un repecho que es la boca principal por donde arroja llamas, piedras enteramente roxas y otras materias, el todo envuelto en humo negro y espeso. La segunda boca esta por debaxo de la primera, y se supone ser un respiradero que tiene, o para dar mejor idea, una hornilla de la Caldera que echa el mismo material. La tercera está mucho más baxa, y al píe de otro lomo, y tiene la apariencia de una fragua, no distinguiéndose á cierta distancia mas que una continua llama, y las tres lenguas o arroyos que luego se reunen, forman un rio, y se extienden por cerca de una legua en varias direcciones. Hay una cuarta boca que apenas echa alguna llama (aunque a veces bastante humo) y que desde luego debe haber arrojado las mismas materias á los principios, más estas no se distiguen tan fácilmente, y en la misma noche se diviso de un paraje y de otro no. Los vomitos de tan monstruoso vientre están acompañados de un terrible estruendo, que según su mas o menos violencia, ha llegado á estremecer los montes y riscos inmediatos, cuando se hicieron estas observaciones no era yá el estrepito tan sumamente fuerte, como á los principios de la Erupción, sin embargo que de la una de la noche á las tres, era tan repetido y tan desaforado el bramido de las bocas que el monte parecia querer abrirse enteramente, tanto que el eco en los contornos aterrorizaba. El volcán causa tres especies de ruido; el uno se asimila á el del trueno, y aún el herbor del agua en una caldera bien que proporcionado á semejante tamaño; el segundo es igual á una descarga de artilleria limpia y seca, y el tercero imita perfectamente el silbido y fracaso de la bomba, que oídos guerreros no desconocerán. Se notó que las mas veces se oia el estruendo mucho antes de ver la llama y demas vomitos de la montaña, siendo estas circunstancias motibo para suponer que ya su vientre tenía cierta concavidad y hondura. Las bocas superiores no echan lava tan líquida como la tercera: de esta mana sin ruido y baja empujándose sin atropellarse ni correr una por sobre otra. Los brazos que se desprenden del cuerpo mayor, pierden poco á poco su fuerza sin dexar de ganar terreno; estos montones forman otros, asi como una pared de piedra seca que se ve desmoronando y callendo: bien que conservan por mucho tiempo el fuego interior, tanto que habiendose arrojado una piedra hacia el medio de uno de los mas distantes del brazo principal, se desprendió un peñasco y abrió su seno ardiente. Asombra ver el terreno que insensiblemente va cubriendo la lava; hay puesto en que yá tiene 6 ú 8 varas de alto. Para experiencia de su curso se hizo una seña en uno de los extremos y dos á tres horas despues yá había avanzado quatro varas poco más ó menos, y lo que es mas particular; sin que por eso disminuyese el monton. Se puede asi mismo, calcular la violencia del fuego por las circunstancias siguientes: en uno de los extremos y que por lo mismo parecía natural hubiese perdido mucha parte de su calor, se metió la punta de un garro- te de madera bastante firme, y a los dos segundos estaba ya incendiada. De no sentir algunos el olor del azufre en aquellas inmediaciones concluyeron que no entraba este combustible en el número de los materiales del volcan; pero ademas de ser esto dificultoso de creer y de que dicho olor era á veces bien sensible es de notar que habiendo uno de los exploradores alzado del suelo un pedazo de lava y quemando un dedo, se reconocieron en él señales evidentes de aquel ingrediente, lo que da por pie cualquier objeción de la especie, ademas de que sabemos que posteriormente se han sacado piedras y polvo del azufre del contorno mismo de una de las bocas. Las piedras que arrojan las dos grandes deben ser de un buen tamaño, cuando se alcanzan a ver desde muy lejos y aún parece increíble la elevación a que suben; a las 9 1/2 de la noche se observó, con relox en mano á muy corta distancia de la tercera boca, el tiempo que desde su mas alto punto de elevación hasta perderlas de vista en su caida, gastaban las fáciles de distinguir y de tres con que se hizo la experiencia dos cayeron en diez segundos y la otra en quince. NOTICIAS DEL VOLCÁN DE LA MONTAÑA CHAHORRA Adquiridas en la noche del 17 y mañana del 18 de junio del año 1798 112 LA GEOLOGÍA DEL PARQUE

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