P.N. del Teide 2ed.

156 EL CAMINO REAL DE CHASNA El tramo de la senda de Siete Cañadas que va desde El Portillo hasta la Cañada de la Mareta, es una parte del antiguo Camino Real de Chasna, una vía, hoy en desuso, que comunicaba el norte de la isla con las bandas del sur a través de la degollada de Guajara. En la época de los guanches, la Caldera de las Cañadas era un lugar excepcional de pastoreo de ovejas y cabras durante la primavera y verano. Como dijo el historiador canario Cuscoy, cuando se declaró el lugar como Parque Nacional “Difícilmente se hallará en el mundo un campamento pastoril neolítico de más de once mil hectáreas con rediles, cabañas, abrigos y refugios, y menos a alturas que van desde los 2.000 a los 3.000 m sobre el nivel del mar”. las Cañadas y el Teide eran también las zonas donde se aprovisionaban de materiales como la obsidiana, el azufre o la nieve. Hasta la construcción de la carretera que asciende desde La Orotava, en 1946, este camino era el único ascenso a las Cañadas. Fue la ruta que utilizaron los naturalistas y viajeros de los siglos XVIII y XIX para ascender al Teide. La entrada a las mismas se hacía por El Portillo, así llamado por su semejanza con el portillo a paso estrecho que se abre en un muro. Realmente, El Portillo está en un paso natural entre coladas que descienden por el valle de La Orotava. Una vez en las Cañadas, el camino discurría por las Cañadas pastoriles en la base de la pared de la caldera. En la cañada de Montón de Trigo subía a la degollada de Guajara para descender hacia Chasna y Vilaflor, en las laderas sureste de la isla. El camino era, por tanto, la mejor vía natural de comunicación entre el norte y sur de Tenerife. El tramo de las Cañadas era el más cómodo de todos pues su trazado, además de ser relativamente llano, estaba marcado por los puntos donde se encontraban las fuentes de agua. Dibujo de Ricardo Marrero Delgado. Pared de Ucanca. SIETE CAÑADAS

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