162 MONTAÑA BLANCA Y MONTAÑA RAJADA Domo sálico de Montaña Rajada. Piroclastos sálicos de Montaña Blanca. El itinerario comienza en el kilómetro 40,2 de la carretera TF-21, a una altitud de 2.355 m. En la misma carretera hay sitio, aunque poco, para dejar el coche. Es una pista ancha, sin vegetación, por la que pueden circular vehículos, aunque cerrada al tráfico por una cadena. No presenta dificultad y su pendiente es media. A los 700 m del inicio sale una nueva pista hacia la derecha que se dirige a la cima de Montaña Rajada. De vuelta a la pista de Montaña Blanca, se camina por la cara norte de la montaña, en suave pendiente, hasta el punto de salida del sendero que sube al Teide. En ese punto, el camino principal gira a la izquierda y asciende hasta la cumbre de Montaña Blanca (2.748 m). PUNTOS SINGULARES La pista asciende por el manto de piroclastos que cubrió todo el entorno de Montaña Blanca en la última erupción que tuvo lugar. A la izquierda se encuentra la ladera con las coladas marrones de las erupciones viscosas de la Ameba o Culatón. Al llegar a un collado, la pista de la derecha se dirige a Montaña Rajada, atravesando un suelo cubierto de las pómez de Montaña Blanca. Conforme se continúa el ascenso, se empiezan a ver las coladas obsidiánicas del domo. 1 DOMO DE MONTAÑA RAJADA (2.509 M) La lluvia de piroclastos de Montaña Blanca, ocurrida hace unos 2.000 años, alcanzó de lleno a Montaña Rajada. Sus coladas y el cráter fueron cubiertos parcialmente por las pumitas de la erupción, aunque su pronunciado relieve sobresalió en el paisaje. En la parte superior hay una estación de enlace de telefonía. Montaña Rajada es un buen ejemplo de cumulodomo volcánico. Su morfología se debe a una acumulación lenta y progresiva de lava encima de la boca de salida, con escasa emisión periférica. El volcán ha tenido varios episodios superpuestos de erupciones muy viscosas de lavas fonolíticas. El edificio actual presenta un cráter externo circular de 350 m de diámetro, abierto al sur, en cuyo interior hay un domo resurgente del que extruyó una colada muy viscosa que se derramó hacia el sur. En la pared interior del cráter se ven fracturas radiales que compartimentan el escarpe con pequeños hundimientos diferenciales. Todas las coladas emitidas han sido muy vítreas, con niveles negros de obsidiana. La panorámica de la pared de Cañadas. Desde el al borde oriental de la cima se tiene una estupenda panorámica de la pared de las Cañadas y del campo de lavas que rellenaron la caldera. En primer término se ven los malpaíses de bloques que atraviesa la carretera general del Parque. Para subir a Montaña Blanca hay que regresar por la misma pista hasta el cruce del collado. Se gira a la derecha y se va ascendiendo suavemente por la ladera norte del volcán. Todo el camino está tapizado por el manto de pómez blanco- amarillento que cubre las lenguas de lava surgidas de este centro de emisión. Mirando hacia atrás, se observa el gran domo de Montaña Rajada, con las distintas coladas viscosas que resbalaron por su ladera. 2 ANTIGUAS MINAS DE SAN JOSÉ A 500 m del cruce, se cruza por una zona en la que aún se detectan, al borde del camino, unas pequeñas depresiones en la falda de la montaña. Corresponden a las excavaciones de las antiguas Minas de San José que explotaban las pómez. Hoy, estas excavaciones han sido restauradas y presentan un aspecto más natural que el que tuvieron durante la explotación. Hacia el norte, se puede ver el campo de lavas surgidas de Montaña Blanca y, al fondo, el gran
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