56 de su primer Parque Nacional: Montaña de Covadonga. En 1934, durante la II República, se realizó una nueva solicitud para que el Teide y Las Cañadas fueran declarados Parque Nacional. En la propuesta, los factores científicos que se exponían para justificar la declaración de zona protegida incluían, sin duda, los altos valores geológicos del espacio. Textualmente, el escrito decía: “Las Cañadas y el Teide representan un completo curso de formaciones volcánicas y en cuanto a su geognosia: ambos constituyen un vasto museo donde están depositados y pueden estudiarse todos los materiales de estas formaciones en su composición y estructura”. El Teide fue el primer Parque Nacional de las islas Canarias y el tercero de España. A sus valores paisajísticos, volcánicos y ambientales, el Teide añadía otro elemento determinante para ser declarado Parque Nacional: su valor simbólico como la montaña más alta de España. El impulso definitivo para convertirlo en Parque Nacional por parte de organismos oficiales y otras instituciones, hizo posible su declaración el 22 de enero de 1954. En aquel tiempo, el turismo tinerfeño ya se vislumbraba como una industria de futuro para la isla, y la exuberante naturaleza del Teide y Las Cañadas fue sólo un reclamo para la llegada de más turistas. La declaración no perseguía tanto la conservación del espacio como un desarrollo turístico masivo, que justificara la construcción de infraestructuras, como así se hizo. La verdadera conciencia y política conservacionista llegó veinticinco años más tarde. EL PARQUE NACIONAL DEL TEIDE
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