tuvo el valle de La Orotava. Dentro de ella, se formaron nuevos volcanes. Nuevos volcanes rellenan la cabecera antigua del valle de La Orotava Hoy, la cabecera antigua del valle de La Orotava está rellena de materiales. Los acontecimientos que sucedieron después de abrirse el valle implican la reactivación simultánea del volcanismo de la Dorsal y la aparición de un nuevo volcán sálico precaldera, centrado, aproximadamente, en la zona de Montaña Blanca. Las dos actividades interaccionaron y produjeron una intercalación de coladas y piroclastos basálticos negros (los volcanes de Arenas Negras) con materiales piroclásticos blanquecinos (Edificio Diego Hernández). La pared de Diego Hernández Casi simultáneamente a las erupciones de la Dorsal comenzaron también las emisiones sálicas de color blanquecino (pómez, mayoritariamente) que rellenaron la depresión o paleovalle que iba quedando entre la Dorsal y la pared de Las Pilas. Más que un edificio volcánico, Diego Hernández es un conjunto de unidades volcánicas que tienen las edades más jóvenes de toda la pared de Las Cañadas, entre 540.000 y 170.000 años. Intercalados con las unidades volcánicas hay también capas sedimentarias que indican momentos de reposo en la actividad eruptiva. Las erupciones cesaban y la erosión destruía el relieve acumulando los sedimentos. En el extremo norte de la pared, los materiales están atravesados por diques anchos de basaltos negros que llegan hasta lo alto formando los conductos de emisión de los volcanes estrombolianos situados en la parte superior del Llano de los Infantes. En el sector central de la base de la pared se aprecian algunos paleorrelieves de color negro que pudieran corresponden con restos de los VON BUCH, PIONERO EN LA TEORÍA DEL DESLIZAMIENTO PARA EXPLICAR EL VALLE DE LA OROTAVA El geólogo alemán Leopold von Buch (1774-1853) fue el primer geólogo que propuso la teoría del deslizamiento para explicar la morfología y origen del valle de La Orotava. En su viaje de 1815 al archipiélago canario, Buch visitó varias islas, entre ellas Tenerife. Al observar el valle de La Orotava le sorprendió su morfología y, en los trabajos geológicos que publicó sobre Tenerife, años más tarde, enunció la siguiente hipótesis para explicar su forma: “Cuando se contempla este valle encerrado entre dos murallas desde un punto alto, involuntariamente uno piensa que es el resultado del corrimiento de una parte de la Isla, por cuyo motivo habrían quedado al descubierto las dos montañas que formaban las laderas de la parte arrastrada. La proximidad de un volcán tan activo y violento como el de Tenerife, hace que esta suposición no sea inverosímil”. Su teoría se confirmó a finales del siglo XX cuando los oceanógrafos encontraron grandes depósitos de avalancha en el fondo marino, delante del valle de La Orotava. 76 LA GEOLOGÍA DEL PARQUE
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