el barranco de separación entre ella y el Teide. Sin embargo, algunos restos de los frentes de las coladas se desmembraron y rodaron ladera abajo de manera independiente hasta situarse encima de las pómez blancas de Montaña Blanca. Estos restos se pueden ver en la subida a la montaña y son los denominados popularmente como Huevos del Teide. Tradicionalmente se ha dicho que la erupción de las coladas negras puede corresponder a la que relata Colón en su Diario cuando pasó por el sur de Tenerife en su primer viaje a América, en agosto de 1492. Estudios recientes geocronológicos realizados en estas coladas han establecido una edad de 800 ± 300 años; es decir, si se consideran los dos márgenes de edad, las coladas se emitieron entre el año 500 y el 1100 de nuestra era, aunque lo más aceptado es que lo hicieran hacia el año 1100. Los gases del Teide La desgasificación volcánica del Teide es un hecho constante y conocido desde siempre. Los gases no sólo están saliendo por las fumarolas del cráter del Teide, sino que también lo hacen de manera difusa por las áreas del entorno. Desde que a finales del siglo XIX comenzaron a construirse las galerías de agua en Tenerife, se apreció la existencia de CO 2 . La presencia de este gas crea graves problemas a las personas ya que desplaza al aire y disminuye, por consiguiente, la cantidad de oxígeno, lo que provoca la asfixia. El CO 2 es uno de los gases mayoritarios disueltos en los magmas. Su baja solubilidad en los mismos hace que se individualice como fase propia y escape fácilmente hacia la superficie a través de grietas, fumarolas, o en forma difusa a través del suelo. La actividad fumarólica del Teide se limita a emisiones difusas en el interior del cráter del Pico. Unos 2/3 del volumen de gas emitido es vapor de agua. El resto son gases endógenos de origen volcánico entre los que predomina el CO 2 . Los demás gases son, primordialmente, compuestos de azufre y nitrógeno. La sublimación del azufre en las salidas de las fumarolas dio origen en el pasado a depósitos minerales que se explotaron industrialmente. LOS HUEVOS DEL TEIDE Cuando las coladas descienden por pendientes elevadas, sus zonas frontales tienden a desprenderse y a caer de manera independiente. Debido al movimiento circular de descenso, estos fragmentos separados van adoptando formas esféricas. Sobre Montaña Blanca se encuentran varios fragmentos de forma esférica y dimensiones métricas desprendidos de las coladas negras del Teide, que constituyen los llamados Huevos del Teide. En otros volcanes canarios también se dan este tipo de esferas volcánicas. Los “Huevos del Teide” sobre Montaña Blanca. 89 LA GEOLOGÍA DEL PARQUE
RkJQdWJsaXNoZXIy ODA4MDI=