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El
estudio e interpretación de los medios sedimentarios que acontecieron
en la Cuenca de Cameros durante el Cretácico Inferior, constituye una
herramienta básica y de gran utilidad para las posteriores
interpretaciones tanto paleogeográficas como de los paleontológicas de
los ecosistemas continentales que allí se desarrollaron.
La
posición intraplaca de la Cuenca de Cameros, distanciada del resto de
cuencas localizadas en los paleomárgenes de la Placa Ibérica, fue
trascendental en su evolución tectonosedimentaria, protegiéndola de
las frecuentes transgresiones marinas durante la mayor parte del
Cretácico Inferior. Así pues, su relleno sedimentario consta de
depósitos fluvio-lacustres, con escasas intercalaciones marinas, que
exhiben importantes cambios laterales y verticales de facies,
correspondiendo a un amplio abanico de medios y submedios (lagos,
charcas, ríos, deltas lacustres, avulsiones, derrames, mantos de
arroyada, etc.), íntimamente relacionados. También se trabaja en un
mejor entendimiento de la influencia de los factores auto y
alocíclicos que gobernaron estos sistemas deposicionales.
Todos
estos ambientes sedimentarios constituyeron medios muy favorables para
la formación y preservación del importante patrimonio paleontológico,
además del ya mundialmente reconocido patrimonio icnológico que
actualmente se puede disfrutar.
El
conocimiento adquirido de las facies y medios deposicionales puede en
un futuro inmediato aplicarse a la prospección de nuevas áreas,
geológicamente propicias, a la aparición de nuevos yacimientos
icnológicos y/o paleontológicos.
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